Si buscas un psicólogo infantil en Tres Cantos Madrid en Abaterapia podemos ayudarte. En Abaterapia realizamos un abordaje integral de los problemas en la infancia, los personales, familiares, escolares que aparecen en las distintas etapas de los niños. Muchas familias, no saben si es normal lo que le pasa a su hijo o incluso creen que desaparecerán por si solos, subestimar la ansiedad, las conductas o los problemas que pueda sufrir un niño no es lo más indicado. Por eso, os exponemos algunas preguntas frecuentes que recibimos en la consulta de psicología y esperamos que os ayuden a entender mejor el trabajo que realizamos en las sesiones. No dudes en contactarnos.
En la mayoría de las ocasiones es raro que los niños y las niñas que sufran alguna dificultad pidan ayuda. Normalmente es la familia que se da cuenta de que existe algún problema y que pide una opinión profesional. Algunos de estos factores pueden ayudar a tomar la decisión de acudir a un psicólogo:
- El problema del niño o de la niña se presenta en la mayoría de la áreas de su vida, por ejemplo en el ámbito familiar, en la escuela y con sus amigos
- El estado de ánimo del niño o de la niña ha sufrido un cambio brusco, debido a alguna situación específica a la que ha sido expuesto
- Su comportamiento es diferente a los niños y a las niñas de la misma edad
- La familia se da cuenta de que hay algo que no va bien. Es importante tener en cuenta de las percepciones de los familiares
Es difícil definir un tiempo estándar para la terapia de momento que cada persona necesita de tiempos diferentes para mejorar. Si un problema lleva existiendo desde hace mucho tiempo, la terapia podría ser más larga. Un factor importante para que la intervención sea lo más posible breve y eficaz consiste en la detección precoz y en afrontar el problema en cuanto salga a la luz.
El primer objetivo de un psicólogo infantil consiste en crear un vínculo con su propio paciente y establecer una buena “alianza terapéutica”. El niño y la niña tienen que sentirse relajados y el psicólogo es una persona acogedora, que ofrece un espacio de dialogo, de relax, de juego, finalizado a ayudar a los pacientes a expresar sus malestares.
El ambiente es positivo, sobre todo para los más pequeños se utiliza mucho la herramienta del juego.
Se utilizan las principales técnicas cognitivo-conductuales, sin prescindir del aspecto emocional que es fundamental en todo el proceso terapéutico.
A parte de la intervención directa con el niño, se realizan sesiones individuales con la familia a intervalos regulares para poner a disposición un espacio para solucionar las dudas.
Sí, es posible. Estamos registrados como “Servicio de atención psico-social” en la Comunidad de Madrid.
Esto significa que las familias pueden ser beneficiarias de “cheques servicio” o PEVS. Para utilizar este servicio, hay que reunir los requisitos establecido en el en el artículo 50 del Decreto 5472015, de 21 de mayo, por el que se regula el procedimiento para reconocer la situación de dependencia y el derecho a las prestaciones del sistema para la autonomía y atención a la dependencia en la Comunidad de Madrid.
Para información sobre el trámite que tienen que realizar pueden acudir a su centro de Servicios Sociales o al Servicio de Información en materia de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia, sito en Madrid en la calle Agustín de Foxá, nº 31 (previa solicitud de cita en el 012).
La terapia se desarrolla en un entorno placentero, relajante y acogedor. Puede tratarse del domicilio del niño o de la niña o del despacho del psicólogo, en base a las necesidades de la familia y sobre todo a las características del paciente. El primer paso consiste en que el niño o la niña se sientan acogidos y lo más importante es crear la “alianza terapéutica “. Es fundamental crear un vínculo de confianza entre paciente y terapeuta y para favorecer el desarrollo de este proceso se utiliza la herramienta del juego. Después de este momento inicial, las sesiones de tratamiento consisten en apoyar al niño o a la niña a conseguir expresar sus emociones y sus dificultades, para poder encontrar una solución a sus problemas gracias al apoyo de una persona “neutra” que pone a disposición su experiencia profesional.
Abaterapia propone el tratamiento en un despacho profesional, pero también ofrece un servicio altamente especializado en proporcionar terapia a domicilio.
Normalmente las sesiones se desarrollan con una frecuencia de 1 vez por semana, de la duración de 1 hora aproximadamente.
En el caso de las Necesidades Educativas Especiales, consultar la zona específica dentro de esta página web.
Cuando hablamos de terapia psicológica infanto-juvenil es muy importante involucrar los padres. Desde el principio la familia es parte del proceso terapéutico, se organizan sesiones de seguimiento familiar para proporcionar pautas específicas y para poner al día sobre los objetivos específicos que hay que alcanzar.
En Abaterapia organizamos una primera cita presencial con los padres, en ausencia del niño o de la niña. El objetivo consiste en obtener más informaciones posibles sobre el problema del niño o de la niña por parte del psicólogo. A partir de la segunda cita, las sesiones son individualizadas entre el terapeuta y el paciente. En algunas ocasiones la familia puede observar y participar de forma activa a las sesiones, pero no es obligatoria la participación.
Los padres tienen que acompañar el niño o la niña y luego normalmente se quedan en la sala de espera. Si el tratamiento se desarrolla a domicilio, la terapia se desarrolla en un ambiente adecuado, tranquilo y donde se pueda garantizar la privacidad del niño o de la niña.
No siempre es necesario llevar al niño o a la niña al psicólogo, sobre todo cuando son muy pequeños (de entre 1 y 4 años de edad). Antes de decidir si un niño o una niña necesita ir al psicólogo, es necesario pasar por una fase de evaluación que permite a los profesionales entender el problema y decidir las acciones necesarias para solucionarlo. Por ejemplo, en el caso de gestionar rabietas o conductas inadecuadas en niños pequeños, no siempre es necesario que el psicólogo vea al niño. En estos casos el trabajo más importante se realiza con los padres, durante sesiones de apoyo o “escuela de familia”.
Es muy importante crear un clima positivo desde el principio. Si es necesario se organizan una o más sesiones en presencia de los padres, para que el niño o la niña se sientan tranquilos. En general las sesiones son dinámicas, divertidas y se utiliza material placentero para los niños. El espacio terapéutico se parece mucho a un juego.
Si, es posible realizar consultas ONLINE. El psicólogo valorará previamente si la problemática existente puede ser tratada online. Realizamos formaciones y supervisiones.
La escuela es una parte fundamental de la vida de nuestros niños y niñas. Sin duda es necesaria una colaboración y una participación activa del psicólogo dentro de los contextos escolares. Se organizan reuniones en las escuelas y se realizan supervisiones presenciales, en base a las necesidades.
La familia es una pieza fundamental en el desarrollo de las actividades. Recibe formación y asesoramiento sobre las habilidades que hace falta generalizar en otros contextos y sobre la gestión de los problemas de conducta. El supervisor realiza sesiones individuales con las familias para poder apoyar y acompañar en el proceso terapéutico y la familia es parte del equipo al 100%, su colaboración es fundamental para que haya mejores resultados.
Los padres desempeñan un papel fundamental en las sesiones de ABA (Análisis Conductual Aplicado). Participan activamente en el aprendizaje de estrategias para reforzar comportamientos positivos en casa, colaborar con los terapeutas para establecer objetivos, y garantizar la continuidad del tratamiento fuera de las sesiones formales. Su compromiso es clave para el progreso del niño.
La primera sesión sirve para explicar detalladamente en qué consiste la terapia y como se desenvuelven las sesiones. Es importante conocer las expectativas de la familia, recolectar informaciones sobre las necesidades de la persona que recibirá la terapia, conocer su comportamiento actual y establecer metas específicas. Además, la primera sesión es fundamental para construir confianza con la familia, responder dudas y asegurar un ambiente de colaboración
El primer objetivo que evaluamos es la comunicación funcional del niño/a. Es fundamental que la persona pueda tener habilidades de comunicación espontánea y pueda mejorar así sus conductas inadecuadas. En la primera sesión se realiza una evaluación general, centrada en 6 áreas: comunicación y lenguaje, habilidades cognitivas, habilidades académicas, socialización, área de juego y tiempo libre y aspecto conductual.
Los objetivos de la terapia ABA se establecen colaborativamente con la familia para garantizar que sean relevantes y alcanzables. El proceso incluye identificar prioridades: la familia y el terapeuta dialogan para determinar qué áreas son más importantes, como mejorar la comunicación, las habilidades sociales o la autonomía del niño.
Otro punto importante consiste en analizar las necesidades, bándose en la evaluación inicial e identificando las conductas a modificar y las habilidades a desarrollar. Se marcan metas claras y medibles, formulando objetivos de manera específica, con indicadores de progreso claros.
Se consideran las dinámicas familiares, culturales y ambientales para que los objetivos sean realistas y prácticos y los objetivos se revisan periódicamente con la familia para ajustarlos según el progreso del niño.
El progreso del niño se comunica a los padres de manera regular y estructurada, asegurando claridad y transparencia. Esto suele incluir la presentación de informes periódicos, la realización de reuniones de seguimiento y observación directa por parte de los padres de las sesiones. También es importante mantener una retroalimentación constante a través de comunicaciones informales como correos, llamadas, para mantener a los padres informados sobre avances o desafíos diarios.
Si. Se forman a los padres en la aplicación de técnicas específicas de generalización y se proporcionan pautas y herramientas para poder aplicar en casa, fuera de las sesiones.
Normalmente las reuniones con la familia se realizan una vez al mes, pero si hace falta se pueden realizar más a menudo, en base a las necesidades de cada familia.
Las preocupaciones o dudas de los padres se manejan con un enfoque abierto y colaborativo, mediante técnicas de escucha activa. Se programan reuniones específicas para aclarar dudas, explicar técnicas y abordar preocupaciones. Además, si es necesario, los objetivos de intervención se ajustan en base a las necesidades de la familia. Esta comunicación constante refuerza la confianza y fomenta una alianza positiva entre la familia y el equipo terapéutico.
Se aborda la situación con diálogo y colaboración.
El terapeuta se toma el tiempo para comprender las preocupaciones específicas de la familia y sus razones. Se ofrece una explicación clara sobre los fundamentos del enfoque o técnica cuestionada, apoyada con evidencia científica y ejemplos prácticos. Se deja espacio para el debate, fomentando un ambiente de apertura donde la familia pueda expresar sus opiniones y sugerencias. En casos de desacuerdos persistentes, se puede involucrar a un supervisor o a un especialista externo para ayudar a encontrar soluciones. El objetivo es trabajar en equipo para garantizar el bienestar del niño mientras se respetan las preocupaciones de la familia.
Los padres juegan un papel esencial al reforzar en casa lo aprendido en las sesiones de ABA. Puede practicar estrategias aprendidas, aplicando las técnicas de manejo conductual y refuerzo positivo recomendadas por el terapeuta en el día a día.
Reciben formación para crear rutinas consistentes, como por ejemplo establecer horarios y actividades predecibles que apoyen el desarrollo de habilidades específicas.
Se centran en reforzar conductas positivas: elogiar y recompensar inmediatamente los comportamientos adecuados para fomentar su repetición. Además, pueden generalizar habilidades, ayudando al niño a aplicar lo aprendido en diferentes contextos, como en casa, en la escuela o en público.
Por último, pueden modelar conductas y ser un ejemplo directo de los comportamientos y habilidades que se desean enseñar.
En primer lugar, hay que analizar la causa. El terapeuta analiza si la resistencia se debe a una tarea difícil, cansancio, falta de motivación o algún factor externo. Se adaptan las actividades en función de estas variables y se incrementa el uso de reforzadores positivos, como elogios o recompensas, para incentivar la participación. Se valora incrementar las pausas entre una actividad y otra y se estudia casa situación de una manera altamente individualizada. La prioridad es crear un ambiente de apoyo donde el niño se sienta seguro y motivado para progresar
Sin duda. La terapia basada en ABA se transforma en un “estilo de vida” y se puede aplicar de una manera muy flexible a las rutinas familiares.
Se diseña un plan que respete los tiempos y responsabilidades de la familia, evitando interrupciones significativas. Esta adaptabilidad hace que ABA sea no solo efectiva, sino también práctica para la familia.
Los hermanos pueden desempeñar un papel importante en el proceso de intervención ABA, y su manejo depende de su edad, comprensión y disposición.
Los terapeutas pueden incluir a los hermanos en actividades sencillas y supervisadas para que aprendan a interactuar positivamente con el niño y se proporciona un proceso de educación y sensibilización hacia el hermano/a. Se respeta su necesidad de tiempo y atención individual, evitando que sientan una carga excesiva.
Esto crea un ambiente familiar colaborativo y equilibrado, fortaleciendo la relación entre los hermanos mientras apoyan el progreso del niño.
Los padres pueden recibir un entrenamiento personalizado por parte del terapeuta y supervisor, para abordar las necesidades específicas del niño y la familia. Pueden recibir materiales sobre como poder trabajar y reciben oportunidades para observar al terapeuta trabajar con el niño, aprendiendo en tiempo real cómo implementar las técnicas. Estos recursos permiten a los padres desempeñar un papel activo en el progreso del niño y garantizar la continuidad del tratamiento en el hogar.

