La realidad en las aulas de España
Los derechos de las personas con discapacidad, están claramente recogidos en la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre derechos de las personas con discapacidad, así como el artículo 27 de la Constitución Española. Sin embargo, la realidad en las aulas de los niños y niñas con necesidades especiales, es bien distinta, ya que esos derechos, así como la dotación de las aulas específicas, varían mucho dependiendo de las distintas Comunidades Autónomas y de los recursos que dediquen a ello las diferentes administraciones implicadas.
El alumnado con Dislexia, trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), síndrome de Down, discapacidades auditivas, motoras o visuales, trastornos del Espectro del Autismo (TEA) etc…precisan adaptación curricular, atención personalizada, y una gestión eficaz de su problemática conductual, que posibilite y favorezca su inclusión en las clases ordinarias, ya que la gran mayoría, debido a la falta de recursos y especialistas, suelen pasar más tiempo en el aula específica.
Los trastornos del espectro autista (TEA) son los trastornos con mayor prevalencia y actualmente suponen uno de cada 100 nacimientos.
Las personas con un TEA tienen dificultades con la comunicación y con la interacción social, así como distintas alteraciones de conducta, por lo que sus necesidades son muy diferentes aun presentado el mismo diagnóstico. Pero en todos los casos, la intervención temprana, resulta fundamental para obtener un ben pronóstico conforme avanzan en su desarrollo.
Algo similar ocurre con los estudiantes con síndrome de Down, que precisan apoyo logopédico y una adaptación de la metodología pedagógica a sus necesidades.
Las metodologías más participativas no solo benefician a los alumnos con síndrome de Down, sino también al resto de compañeros, y reconoce ciertos límites en el sistema actual, consiguiendo que no sea el niño quien se deba adaptar al centro, sino al revés, para que este pueda desarrollar adecuadamente sus capacidades sin dejar de convivir con el resto de los estudiantes. Aunque esta teoría de la inclusión educativa es mucho más complicada en la práctica.
El sistema educativo actual
El sistema educativo actual propicia la perdida de talento en las Universidades.
El sistema educativo actual hace que, en España, el porcentaje de alumnos con necesidades especiales que llegan a la Universidad sea muy reducido, derivándolos por caminos alternos como la FP o los centros específicos de empleo, lo que imposibilita su acceso a determinados tipos de trabajo que requieren una formación superior y no técnica.
La Unidad de Atención a la Diversidad dirigida por Escorial presta una atención personalizada a cada uno de los alumnos que reciben, identificando no solo las necesidades de cada estudiante, a través de pruebas objetivas y estandarizadas, sino también lo que pueden aportar, a fin de determinar el modo de hacer las asignaturas s más accesibles, no solo para esa persona con una necesidad concreta, sino para todos los alumnos.
Por ejemplo, los alumnos con dislexia, que encuentran dificultades a la hora de memorizar el contenido, son enseñados por medio de estrategias visuales como los mapas conceptuales para poder asimilar mejor el contenido.
La terapia basada en la metodología ABA
La Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social recomiendan la Terapia basada en la metodología ABA.
El Análisis de Conducta Aplicado (ABA) a partir de la identificación de las conductas socialmente relevantes y significativas, trabaja reforzando las conductas que se desean mantener y enseñando conductas sustitutivas y socialmente aceptables para aquellas que se quieren eliminar.
Las metodologías más participativas no solo benefician a los alumnos con síndrome de Down, sino también al resto de compañeros, y reconoce ciertos límites en el sistema actual: “La teoría de la inclusión educativa es mucho más complicada en la práctica. Cuando como profesor tienes 25 alumnos, dos con necesidades especiales y otros tres que a lo mejor no lo son, pero también necesitan apoyo, es difícil. Pero si la escuela no puede llegar a todos, entonces hay que cambiar el paradigma de la educación”, sostiene San Segundo. “Debería haber un profesor de apoyo en el aula, y eso puede hacerse con una mejor distribución del tiempo. En muchos colegios ya lo han cambiado, y hay docentes que dedican parte de su tiempo libre a ayudar a otros profesores”. No es el niño quien se ha de adaptar al centro, sino al revés, para que este pueda desarrollar adecuadamente sus capacidades sin dejar de convivir con el resto de los estudiantes.
La fuente de esta noticia la puedes encontrar en El País:
https://elpais.com/economia/2020/01/09/actualidad/1578583171_811942.html
Valentina Piermattei
Bárbara Campo Jiménez
Luis Manuel Zamorano
Isabel Parra