La lectura es una de las mejores herramientas para el desarrollo de los niños y niñas. Leer no solo mejora el lenguaje, la atención y la imaginación, sino que también favorece la empatía, la concentración y el rendimiento escolar. Sin embargo, el gusto por la lectura no surge por obligación: se cultiva poco a poco, desde el ejemplo, el disfrute y el acompañamiento de las personas adultas.
Muchas familias se preguntan cómo conseguir que sus hijos e hijas lean más, sobre todo en una época de pantallas y estímulos rápidos. La buena noticia es que el hábito lector se puede fomentar a cualquier edad, siempre que se haga desde el placer y no desde la imposición. En este artículo te damos claves prácticas para lograrlo.
Por qué es tan importante leer en la infancia
Leer con regularidad tiene beneficios que van mucho más allá de lo académico. Amplía el vocabulario, mejora la comprensión y la expresión, estimula la imaginación y ayuda a desarrollar el pensamiento. Además, los cuentos y las historias permiten a los niños y niñas ponerse en el lugar de otras personas, lo que favorece la empatía y la comprensión de las emociones.
La lectura también es un espacio de calma en un mundo lleno de estímulos rápidos. Dedicar un rato a leer entrena la atención sostenida y la paciencia, dos capacidades muy valiosas para el aprendizaje y para la vida. Y, cuando se comparte, se convierte además en un momento de vínculo y cercanía en familia.
Beneficios para el lenguaje y el aprendizaje
Los niños y niñas que leen con frecuencia amplían su vocabulario y mejoran su comprensión lectora, lo que repercute positivamente en todas las áreas escolares. La lectura fortalece la memoria, la capacidad de concentración y el razonamiento, y sienta las bases de un aprendizaje más autónomo y significativo a lo largo de toda la etapa educativa.
Beneficios emocionales y de vínculo
Leer un cuento juntos antes de dormir, comentar una historia o compartir un libro crea momentos de conexión difíciles de igualar. A través de los relatos, la persona aprende a reconocer y nombrar emociones, a comprender situaciones nuevas y a elaborar sus propias vivencias. La lectura compartida es, además, una fuente de seguridad y calma.
Claves para crear el hábito lector
El hábito de la lectura se construye con constancia y, sobre todo, con disfrute. No se trata de obligar a leer, sino de crear las condiciones para que leer sea una experiencia agradable y natural. Estas son algunas estrategias que ayudan a despertar y mantener el gusto por los libros en casa.
Lo más importante es respetar el ritmo y los intereses de cada niño o niña. Un hábito impuesto genera rechazo, mientras que un hábito nacido del placer se mantiene toda la vida. La paciencia y el ejemplo son, una vez más, los mejores aliados.
Predicar con el ejemplo
Los niños y niñas imitan lo que ven. Si en casa ven leer a las personas adultas y perciben que los libros forman parte de la vida cotidiana, es mucho más probable que la lectura les resulte atractiva. Compartir lo que leemos, hablar de historias y dar valor a los libros transmite, sin palabras, que leer es algo que merece la pena.
Leer juntos y crear una rutina
Reservar cada día un momento tranquilo para leer, especialmente antes de dormir, ayuda a consolidar el hábito. Leer juntos en voz alta, poniendo voces y comentando lo que ocurre, hace de la lectura una experiencia divertida y compartida. Con el tiempo, ese rato se convierte en un espacio esperado y disfrutado.
Dejar elegir y respetar sus gustos
Permitir que la persona elija sus propias lecturas —cuentos, cómics, libros de temática que le apasione— aumenta muchísimo su motivación. No todos los libros tienen que ser «educativos»: lo importante es que disfrute leyendo. Tener libros a su alcance, visitar la biblioteca y renovar las opciones mantiene viva la curiosidad.
Sin presión: que leer no sea un castigo
Convertir la lectura en una obligación o en un deber asociado a las notas suele producir rechazo. Es preferible mantenerla en el terreno del disfrute, sin exigencias ni exámenes, y celebrar el placer de leer más que la cantidad de páginas. Un niño o una niña que asocia la lectura con momentos agradables la buscará por sí misma.
Cuándo la lectura se resiste más de lo esperable
Cada persona tiene su ritmo, pero conviene prestar atención cuando la lectura genera un rechazo muy intenso y persistente, mucha dificultad para leer o comprender pese al esfuerzo, o cuando el niño o la niña evita leer sistemáticamente y esto afecta a su aprendizaje. En esos casos puede haber una dificultad específica, como la dislexia, que se beneficia de una valoración profesional.
En Abaterapia acompañamos a niños, niñas y familias en las dificultades de aprendizaje y lectoescritura, y damos pautas para fomentar la lectura desde el disfrute. Si notas que a tu hijo o a tu hija le cuesta más de lo esperable, escríbenos sin compromiso y valoramos juntos cómo ayudarle.
Valentina Piermattei
Bárbara Campo Jiménez
Luis Manuel Zamorano
Isabel Parra