Educación

Preparación a la lectoescritura en la educación Infantil

PREPARACIÓN A LA LECTOESCRITURA

Tradicionalmente la Educación Infantil, al afrontar la iniciación en la lectura, ha partido de la idea de la “madurez”. El niño y la niña aprenderán a leer cuando muestre la suficiente “madurez” para afrontar su aprendizaje.

EL MOVIMIENTO: UN PRERREQUISITO INDISPENSABLE

Hablamos, por tanto, de unos prerrequisitos o unos rasgos que se han de dominar suficientemente como la regularidad en el trazo, discriminación de tamaños y formas, maduración espacial (lateralidad, arriba-abajo, delante-detrás…), maduración temporal (sentido del ritmo), memoria (recordar frases de más breve a más largas), amplitud de vocabulario, articulación, en definitiva, un desarrollo psicomotor y afectivo adecuado.

El objetivo sería favorecer la maduración de las estructuras físicas y cerebrales básicas y el aprendizaje de lo que a esta edad es lo natural.

¿Y CÓMO SE CONSIGUE ESTO?

Lo que precisa en este momento evolutivo es desplegarse a través del movimiento espontáneo, el juego libre y también el bien dirigido, el contacto con la naturaleza, la vida cotidiana, la actividad manual, la experiencia sensorial, el cultivo de la imaginación.

Entonces el niño y la niña estarán preparados para comenzar con esta habilidad tan importante en sus vidas.

Permitir que la lectura se desarrolle de forma natural, respetando los ritmos de cada uno, tenderá a crear lectores encantados y para toda la vida.

Lo principal será poder tener todo el movimiento posible, por lo tanto, desarrollaremos primero la motricidad gruesa para dar paso a la fina. No olvidemos que es gracias al movimiento que vamos adquiriendo un conocimiento del mundo.

ALGUNOS JUEGOS DE PREESCRITURA

Movimiento y juego libre – Saltar, trepar, cogerse de las manos y girar hasta caerse, correr, y es que cuando se les deja, los niños y niñas se mueven.

Dejarles que participen en tareas interesantes con los adultos, es decir, tareas de la vida cotidiana (pelar, cortar alimentos, untar una tostada, etc.) porque enfrentan desafíos y vuelven a intentarlo tras cometer errores. Algo que les fascina es colaborar en la cocina.

Realizar con ellos juegos de dedos, teatrillos, rimas con movimiento, canciones, cuentos, recorrer caminos primero en el suelo y luego en papel, mejor con pintura de dedos e ir pasando a ceras hasta que llegan al lápiz.

Hacer círculos, unir puntos, copiar trazos, trasvases de izquierda a derecha, puzzles, dibujar libremente y de forma espontánea, utilizar construcciones, la adorada plastilina y siempre que haya interés introducir letras como parte del juego.

Todo lo que puedan ellos sentir en su cuerpo, vivenciarlo, experimentar, manipular les servirá para interiorizarlo después mejor.

En definitiva, dejar que los niños y niñas sean niños y niñas y no meterles prisa, respetando el proceso natural de aprendizaje de la lectoescritura y cuando estén preparados seguir contándoles cuentos, historias y…movimiento, mucho movimiento.

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