Comunicar la decisión de ir a terapia
Los niños y niñas y los adolescentes son especialmente sensibles a los cambios y a determinados acontecimientos, como puede ser el de iniciar un proceso de terapia, puede llegar a generarles cierto nivel de estrés, sobre todo, motivado por el desconocimiento de lo que esto significa. Por este motivo, con independencia de los factores que lleven a los padres a decidir que su hijo/a acuda a terapia, es importante que a la hora de comunicar a los menores dicha decisión, se trate de reducir la posible ansiedad o incomodidad en los niños y niñas, siempre teniendo en cuenta, por supuesto, tanto la edad real, como la madurez del menor.

Naturalidad ante todo
No se puede olvidar que los niños y niñas tienen mayores dificultades a la hora de expresar sus sentimientos y emociones por lo que, si no entienden bien en qué consiste asistir a una consulta de psicología, puede resultarles algo muy extraño o, inclusive, llegar a asustarlos.
Por este motivo, la principal recomendación es que el menor, sepa con anterioridad a dónde acudirá y evitar darle información confusa o errónea como la de decirle que va a ver a un “amigo” o a un “médico”. Y, sobre todo con los niños y niñas más mayores, puede ayudarnos en gran medida el hecho de normalizar lo más posible la situación, puesto que si nosotros consideramos que acudir a un psicólogo es algo habitual, ellos también tenderán a percibirlo de esta manera.
En este sentido, la manera de comunicarles que van a acudir a un psicólogo, dependerá en gran medida de la etapa evolutiva del niño, así como de las circunstancias concretas de cada caso, pero en general, hay algunas pautas que pueden ayudarnos a la hora de que, este hecho, no sea vivido por el niño como un suceso inquietante o como fuente de estrés.
Tener en cuenta la madurez del menor
En primer lugar, especialmente con los niños y niñas más pequeños, aquellos que todavía no alcanzan a comprender en qué consiste la figura del psicólogo, puede resultarnos de gran ayuda dejarles claro la naturaleza lúdica de la actividad. Por ello, es importante hacerles el planteamiento, casi desde el juego, alentándoles con la idea de que van a conocer a alguien divertido que les hará preguntas y, calmándoles con la idea de que, en caso de que no se lo pasen bien, no tendrán que volver. Esto, puede tranquilizar en gran medida a los pequeños y ayudar al profesional a establecer con el niño una buena relación terapéutica desde el inicio.
Explicarles en qué consiste la labor del psicólogo
Conforme los menores van adquiriendo cierta capacidad de comprensión, puede ayudarnos el hecho de aportarles una explicación acerca de la figura del psicólogo, diciéndoles que van a conocer a una persona que les puede ayudar con los problemas emocionales que sienten, es decir, con aquellas cosas que pueden hacerles sentir tristes, angustiados, o preocupados, siempre dejando claro que, el psicólogo, no es un amigo de papá o mamá, a fin de ofrecerles la confianza de que, en el espacio de terapia, podrán decir la verdad sin temor.

Ellos no son un problema
A este respecto, no conviene olvidar que resulta fundamental que, el menor, no sienta que la terapia es una especie de castigo, o una actividad motivada por algo que “hace mal”, sino al contrario, un lugar al que acuden a fin de sentirse mejor, haciéndoles entender que serán ellos los que marcarán el ritmo, que no existe una presión y que, el terapeuta, es una persona de confianza, alguien que va a escucharles sin juicios. No conviene olvidar que, aunque los más pequeños no son muy conscientes, en etapas posteriores, el hecho de comunicar a un adolescente que va a acudir a un psicólogo puede resultar más delicado, ya que se comienza erróneamente a asociar al psicólogo con los problemas mentales, con algo para los ‘locos’ y eso puede llegar a crear en el adolescente un rechazo, así como sospechas e incomodidad, vergüenza o culpa, por ello, lo principal es tratar de ser siempre ser claro, natural, apoyarles en lo necesario y crear el clima idóneo para que la el adolescente desee encontrarse en ese espacio y pueda relacionarlo con algo positivo para su crecimiento, algo que va a facilitarle que el día a día, en los muchos desafíos de esas etapas complicadas del desarrollo.
¿Cuándo decirlo?
Es aconsejable en todo caso comunicarles que acudirán al psicólogo con la antelación suficiente para que puedan procesarlo con tiempo para poder plantear todas las cuestiones que necesiten, tratando con ellos el tema siempre desde una actitud abierta frente a sus posibles dudas o incertidumbres y con cariño y positividad.
En cualquier caso, se trata de aportar a los niños y niñas la mayor confianza y evitar que, la asistencia a terapia se convierta en un elemento estresante, por ello, desde el amor y la empatía, sin olvidar su grado de madurez, debemos tratar de calmarles y hacerles sentir que, acudir al psicólogo es algo normal y positivo para su bienestar.
Abaterapia es un Gabinete de Psicología Infantil situado en Tres Cantos, Madrid.
En nuestro centro ofrecemos asistencia psicológica completa para la prevención, la detección precoz y el tratamiento de todas las problemáticas de la edad evolutiva bajo el punto de vista emocional, cognitivo, conductual y social. Nuestro proyecto está centrado en el bienestar de los niños y niñas y de sus familias.
Por este motivo, si necesitas ampliar la información o tienes alguna duda, contacta con nosotros.
Valentina Piermattei
Bárbara Campo Jiménez
Luis Manuel Zamorano
Isabel Parra
Irene Nieto