¿Cómo plantear esta celebración cuándo los niños y niñas tienen miedo?
Halloween se ha convertido ya en una celebración habitual en nuestro país, hasta el punto de que, incluso en los colegios y guarderías, el mes de octubre se llena de motivos “escalofriantes”, disfraces y actividades relacionadas con el mundo de los fantasmas y el terror.
En muchos casos, la fiesta es vivida con emoción, pero para algunos niños y niñas, este derroche de motivos ciertamente siniestros puede ser el desencadenante o la chispa que avive sus temores.
Como padres, debemos tener presente que, no en todos los casos, es necesaria la sobreprotección frente a los miedos, especialmente cuando estos se encuentran dentro de la normalidad, pues también sirven al niño en su crecimiento y le ayudan a afianzar su propia auto-confianza, pero existen determinados casos en los que, estos temores, pueden llegar a causar verdadera ansiedad en los niños y niñas, afectándoles en su vida diaria (miedo a la oscuridad, a dormir solo, etc.) y en esos casos, una fiesta como la de Halloween puede transformarse en un momento especialmente delicado.
Como hemos comentado, el miedo es connatural al ser humano, de hecho, se trata de un mecanismo necesario para la supervivencia y, en otras ocasiones, como puede ser la celebración de una fiesta como Halloween o el hecho de ver una película de terror, también sirve de estímulo y de “diversión”. El problema surge en que, dependiendo del grado de madurez, el niño será capaz o no, de captar este matiz “divertido” en la temática aterradora de esta celebración, o por el contrario, malinterpretará la información, y sentirá una gran ansiedad frente a todo el despliegue terrorífico.
Por eso, conviene estar atento especialmente a la forma en la que toda esta información llega hasta los más pequeños, a fin de que la misma, esté adaptada a su madurez y a la sensibilidad personal de cada niño.
Aquí te dejamos algunos consejos más que pueden servirte de ayuda para que, este Halloween, se convierta en un momento de disfrute y no en una verdadera pesadilla:

Anticípate a la fiesta
Para tu hijo será mucho más sencillo si la fiesta no le pilla de sorpresa, por eso, días antes de la llegada de Halloween, comenta con él sobre las actividades, siempre dándole un tono divertido y transmitiéndole con ello que se trata de una celebración en la que disfrutar. Centra la conversación en las cosas divertidas: los disfraces, los adornos, los caramelos, etc… De esta manera, será más sencillo que lo interprete desde el entretenimiento y no desde el estrés
Atento a la sensibilidad de cada niño
Es una evidencia que, cada pequeño, es un mundo propio. Cada niño tiene sus miedos particulares y debemos estar atentos a ellos a fin de no acrecentarlos. Por este motivo, procura evitar, en la medida de lo posible que pueda asustarse o recibir estímulos que activen esos temores en particular. Mantén la escucha activa también para conocer su impresión sobre las cosas, de esa forma podrás evitar que algunos temores crezcan.
Haz amigable lo terrorífico
En mayor o menor medida, a todos los niños y niñas, la fiesta de Halloween les despierta ese gusanillo del miedo. Inclusive desde la diversión, puede ser que durante el día disfruten y al llegar la noche esos miedos crezcan hasta volverse insoportables. En este sentido es importante plantear lo terrorífico de forma amigable. Monstruos amistosos, fantasmas joviales y, por supuesto, no exponer a los pequeños a contenidos o estímulos que unicamente puedan activar sus alarmas.

Actividad, participación
Una de las formas más agradables de hacer olvidar a los pequeños sus temores es hacerles partícipes de la celebración implicándoles en las actividades. Decorar calabazas, hacer guirnaldas, elaborar maquillajes, pedir dulces disfrazados… En definitiva, hacer que disfruten todo el tiempo para no dejar cabida a pensamientos negativos.
Enseñarles a diferenciar
Aunque la fantasía es una cualidad maravillosa en la infancia, cuando se trata de frenar los temores es importante ayudar a nuestros hijos a diferenciar entre la realidad y el simulacro, tan presente en una celebración como la de Halloween. Por eso, debemos hablarles sobre los disfraces, explicarles que no se trata de monstruos reales y dejar muy claro que, toda la celebración está pensada para divertirse.
Sé paciente
Ante todo, debemos ser pacientes y comprensivos y, si a pesar de todo, la celebración de Halloween continua siendo un foco de ansiedad o hace aparecer miedos en los más pequeños, debemos tener un plan alternativo con el que calmar los temores y distraerles. Con el tiempo, de forma natural, irán adquiriendo los recursos necesarios para comenzar a disfrutar de una celebración tan terrorífico y hacerla divertida
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