Maternidad y paternidad

Tiempo de calidad con los más pequeños

El tiempo de Calidad

El coronavirus ha supuesto un antes y un después en la forma de relacionarnos socialmente, en nuestras costumbres, en nuestras aficiones y también en la forma de trabajar. Con el periodo de confinamiento, el teletrabajo se ha impuesto y también la convivencia durante muchas horas seguidas con los miembros de la unidad familiar. Los niños y niñas interrumpieron sus clases en la escuela e instituto, lo que ha supuesto para muchos padres enfrentar la gestión del tiempo junto a ellos de una manera muy diferente y en muchos casos, tener que trabajar mientras les atendían. Para muchos de estos padres, esta nueva situación ha supuesto un conflicto y una reflexión acerca del tiempo que invierten en los más pequeños, porque definitivamente, pasar más tiempo con los niños y niñas no necesariamente implica pasar tiempo de calidad.

¿Qué es tiempo de calidad?

Ser padre implica muchas cosas, pero quizá, una de las fundamentales es la de llegar a establecer una relación constructiva y cercana con los hijos y, para que esto sea posible, es necesario conectar con ellos desde las emociones y sintonizarnos con lo que sienten y viven en cada etapa de su crecimiento. Conseguir esta unión con ellos, aporta a los niños y niñas seguridad, hace que se sientan comprendidos y valorados y entiendan el lugar primordial que ocupan en la vida de sus padres. Esta conexión, propicia que su crecimiento sea equilibrado y que puedan transformarse en adultos sanos, seguros e independientes. En definitiva, no se trata únicamente de pasar tiempo al lado de nuestros hijos sino de que, además, ese tiempo sirva como punto de encuentro y conexión, que sea un tiempo en el que se disfrute y se consoliden los lazos, es decir, un tiempo de calidad.

Algunas claves

Hay algunas claves fundamentales que constituyen la base de este tiempo de calidad, la primera es la observación, porque aprender a leer e interpretar qué nos dice el comportamiento de los niños y niñas es fundamental a la hora de poder responder a sus necesidades. Percibir lo que sienten en cada momento es el primer paso para poder ayudarles a gestionar sus emociones y sus vivencias y ayudarles a desarrollar autocontrol emocional.

Otro aspecto fundamental es la escucha activa, esta escucha requiere atención por nuestra parte, porque más allá de la importancia de lo que nos traten de transmitir con sus palabras o gestos, el hecho de sentirse escuchados tiene una gran repercusión en su propia autoestima y en su manera de percibir la apreciación que tienen de ellos los demás. Para los niños y niñas, sus padres son referentes y, por tanto, sentir que tienen su atención se convierte en uno de los pilares más importantes de su futura autoestima.

Así mismo, compartir actividades con ellos es básico, pues el hecho de realizar cosas juntos afianza el sentimiento de pertenencia a la familia y les ayuda a entender la importancia de dar y recibir afecto y de ser generosos, al tiempo que, en su interior, se forjan recuerdos agradables que les acompañaran durante toda su vida adulta.

Por tanto, cuando hablamos de tiempo de calidad, estamos hablando de un tiempo de implicación total con nuestros hijos, destinado al disfrute, pero también, un tiempo en el que las enseñanzas se realizan de manera activa, mediante nuestro ejemplo y nuestra interactuación emocional con ellos.

¿Cómo conseguir este tiempo de calidad?

La vida actual suele estar dominada por las prisas y las obligaciones, y muchas veces nos resulta complicado sacar un rato para estar con nuestros hijos. Muchos padres se lamentan de que, al final del día, sienten que, a pesar de haber estado todo el día junto a sus hijos, no sienten haber estado realmente con ellos. Y es que no se trata de la cantidad de horas que se empleen en estar al lado de los niños y niñas, sino más bien, de que el tiempo que pasemos con ellos sea un tiempo aprovechado y durante el cual, no interfieran otros asuntos.

Por ello, en Abaterapia te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte a la hora de organizar este espacio compartido con tus hijos y que, a la larga, nos dará la tranquilidad de no habernos perdido momentos fundamentales de su crecimiento, porque el tiempo que no pasemos junto a ellos en su infancia, no se puede recuperar.

El tiempo que pasemos junto a ellos, evitar las interferencias externas. Tal vez, esto sea lo más importante, puesto que se trata de que nuestra atención durante el tiempo que podemos dedicarles, esté puesta en ellos. Muchas veces es mejor emplear una hora al día en disfrutar de la compañía de nuestros hijos, a estar todo el día a su lado sin saber realmente lo que les ocurre, lo que piensan o lo que están sintiendo.

Aprovecha cualquier momento del día para compartir con ellos:

No se trata de establecer de manera rígida horarios, en realidad, cualquier momento del día o cualquier ocasión, puede transformarse en un tiempo de cercanía con nuestros hijos. Lo más importante es estar presente, ya sea realizando la compra, acudiendo a visitar a un familiar o disfrutando de una película en la sobremesa, interactuar con ellos, conversar y preguntarles su opinión, hacerles partícipes de la actividad que se esté realizando, todos ellos, son gestos que favorecen la unión y que pueden transformarse en experiencias enriquecedoras para ambos.

Establecer rutinas compartidas:

Sin perjuicio de lo anterior, el establecer rutinas y programar determinadas actividades para realizar con nuestros hijos, nos posibilita la oportunidad de disfrutar de un momento exclusivamente dedicado a ellos. Una salida durante el fin de semana, una visita a un museo, una tarde de cine. Pequeños rituales que para ellos significan mucho y que podemos aprovechar para disfrutar junto a los más pequeños.

Dedicar un tiempo cada día para conversar acerca de las cosas cotidianas:

Es muy importante dedicar en mayor o menor medida, un espacio del día, para conversar con nuestros hijos. No debería bastar con realizar las comidas con ellos o tenerles al lado, se trata de compartir con ellos nuestras impresiones, de conocer cómo se encuentran, que piensan y sienten.

Apoyarles en sus estudios y en sus aficiones:

No se trata de realizar los deberes escolares por ellos, pero si, hacerles sentir que pueden consultarnos sus dudas y apoyarles en aquellas cuestiones académicas que puedan necesitar o en aquellas aficiones que les hacen felices, esto, además de propiciar su interés e implicación en las mismas, nos ayuda a conocer y comprender mejor su evolución.

En resumen, se trata de disfrutar de la infancia de nuestros hijos y, sobre todo, de disfrutar conscientemente junto a ellos de los diferentes momentos y etapas, compartiendo vivencias y, sobre todo, emociones.

En realidad, con algo de planificación, seguro que somos capaces de invertir en ellos momentos en los que, no solo estar a su lado, sino también, hacerles sentir que estamos presentes.

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