Todas las ventajas del Mindfulness y la Meditación
Los niños y niñas son un buen reflejo del tiempo en el que les toca crecer y vivir, por eso, no es de extrañar que, hoy en día, exista una tendencia cada vez mayor en los niños y niñas a la inmediatez, la intensidad y la necesidad de estimulación.
La sociedad actual se desarrolla con un ritmo muy diferente al de hace 20, 30 o 40 años atrás y la vida, hace eco de estos cambios. Es cada vez más habitual vivir en un estado de urgencia constante, con prisa y ansiedad por el futuro, con una nostalgia nerviosa por el pasado y, con una sensación de ligereza en la que, el presente, muy pocas veces acapara un grado de atención o verdadera importancia.
Es paradójico que se esté tan absorto en tal multitud de tareas y actividades y, al mismo tiempo, tan distraído como para no ser realmente conscientes de ellas, ni de lo que nuestros sentidos escuchan, olfatean, tocan o gustan en esos instantes.
Este contexto vertiginoso, afecta también a niños y niñas y jóvenes que continuamente hacen frente a presiones sociales, exigencias académicas y familiares, y estados anímicos frágiles o de depresión, lo que inevitablemente altera su normal desarrollo.
Frente a este escenario, es fundamental entregar herramientas a los niños y niñas y adolescentes para que puedan bajar el ritmo, detener su paso y darse un espacio para ser realmente conscientes del hoy y del ahora, sin apuros ni presiones.
La meditación y el Mindfulness aparecen como dos de las mejores opciones para alcanzar estos objetivos, ya que facilitan a sus participantes espacios de silencio, conciencia y reflexión, ayudando a desarrollar la capacidad de concentración, el autocontrol y la observación. Estas técnicas están pensadas para relajar y situar al individuo y sus pensamientos, en el aquí y el ahora, incidiendo positivamente en la calidad de vida de las personas.
¿En qué consisten el Mindfulness y la Meditación?
El concepto Mindfulness es originario de la filosofía budista donde el término que se utiliza es “Sati”, esta palabra que pertenece a la lengua Pali, el idioma en el que están escritos los primeros texto budistas, se traduce como conciencia o atención plena.
Al trascender estas ideas hacia Occidente y comenzar a utilizarse el término Mindfulness, se eliminó toda connotación religiosa relacionada con Buda.
El concepto se entiende como el desarrollo de una conciencia concreta y sostenida en el presente, una “consciencia plena”.
Esta capacidad de vivir el presente, funciona como un músculo y, al igual que muchas otras habilidades, puede ser desarrollado por medio de la ejercitación y la práctica. Para conseguir esto, es necesario profundizar en conceptos como la gratitud, la paciencia, la confianza y la aceptación, solo por nombrar algunos. El desarrollo de estas actitudes nos ayudan a conseguir una consciencia más amplia y presente del aquí y el ahora, pues nos facilitan entender sin prejuicios el momento y su contexto, valorándolo por lo que significa y entrega a nuestro ser.
En este sentido, podemos encontrar puntos de conexión entre la meditación y el mindfulness, pero existen diferencias sustanciales en su puesta en práctica.
La meditación, por un lado, es el desarrollo de una consciencia del presente sin acción, ni movimiento, en cambio el mindfulness puede utilizarse en un muchas actividades cotidianas, manteniendo su intención de desarrollar la absoluta concentración en el aquí y el ahora. Podríamos decir que el Mindfulness es una meditación en acción.
Meditación: Es una técnica orientada a conseguir en cuerpo y mente, estados de relajación y calma profundos, a través de momentos de silencio y tranquilidad, donde la respiración se apacigua y armoniza con el cuerpo, permitiendo atraer toda la atención al momento presente, desarrollando un estado de conciencia activa. Existen muchas técnicas diferentes para realizar un trabajo de meditación, las cuales, pertenecen a las diferentes escuelas que han desarrollado este tipo de trabajo a lo largo de la historia. Tanto el budismo, el cristianismo, el judaísmo y un sin fin de otras tradiciones espirituales y religiones, han practico su propio estilo de meditación, o alguna disciplina similar, algunas utilizan palabras, otras, sonidos y otras, ejercicios de respiración o una combinación de los anteriores.
Más allá de las diferencias en su práctica, todas aspiran a conseguir un estado de conciencia superior, con la capacidad de concentrarse totalmente en el momento presente. Estos ejercicios facilitan la experimentación de estados de tranquilidad, bienestar y calma, aportando equilibrio y armonía en un contexto agitado y en contante cambio como el actual.
No son pocos los estudios que recalcan los amplios beneficios que tanto el mindfulness, como la meditación, generan en las personas que los practican, permitiendo cambios positivos y significativos en la calidad de vida.
Todo lo anterior ha suscitado un gran interés por estas técnicas desde áreas tan diversas como la educación, los trabajos de Team Building en empresas, el deporte de competición etc. donde se utilizan ya desde hace un tiempo para lograr mejoras en el rendimiento y en el bienestar de las personas y equipos humanos.
Los beneficios del Mindfulness y la meditación en los niños y niñas
Estas dos técnicas funcionan como puentes hacia estados mentales y físicos de calma y tranquilidad lo que los convierte en una excelente y necesaria respuesta frente a los tiempos hiperactivos y sobreexcitados de hoy.
Los niños y niñas y adolescentes de hoy, crecen y se desarrollan en un contexto lleno de hábitos mecanizados, siempre de prisa, con una sobre estimulación constante, donde son bombardeados por información, estereotipos y exigencias, sin que se les lleguen a entregar herramientas para combatir todo este escenario lo que, finalmente, facilita la aparición de cuadros estrés y ansiedad generalizados, pudiendo llegar a transformarse en trastornos clínicos.
Es necesario desarrollar en los menores capacidades que les ayuden a tranquilizarse, a detenerse y reflexionar, a vivir el momento y ser conscientes de él. Habilidades que les permitan saber entender y controlar sus emociones, su cuerpo y su mente, centrando toda su atención en el hoy, no en el pasado, ni el futuro.
Las evidencias demuestran que los niños y niñas que practican y desarrollan ejercicios y actividades de mindfulness y meditación, aprenden a vivir de una forma más consciente y equilibrada, lo que genera adultos más responsables, con mejores herramientas para manejar saludablemente todos los desafíos que la vida propone y así ser capaces de buscar su bienestar y felicidad.
Tanto la meditación como el mindfulness consiguen en los niños y niñas:
- Aumentar y mejorar la capacidad de concentración.
- Reducir las conductas mecánicas y automatizadas.
- Mejoras en el control de pensamientos, conductas y emociones.
- Un mayor disfrute del presente, del aquí y el ahora.
- Beneficios a nivel físico y fisiológico.
En la práctica, los avances conseguidos por estos trabajos, pueden ser observados en un mediano y largo plazo por lo que, se recomienda, ser contantes con el proceso de desarrollo de estas técnicas, aun cuando en una primera instancia, no se adviertan cambios. Las mejoras se desarrollan a niveles que a primera vista pueden ser difíciles de notar, pero a medida que estas técnicas son aprendidas y adoptadas como naturales, en los menores se van produciendo efectos positivos, tanto en sus habilidades cognitivas, que significaran mejoras profundas y contantes como en muchas áreas de su desarrollo y proceso de crecimiento, como por ejemplo la capacidad de procesar información, más rápida y eficazmente, o de fijar la atención en un aspecto determinado.
Recomendaciones
La práctica de estas técnicas, significa un compromiso con una mejor calidad de vida, actual y futura, por esto, el iniciar a los niños y niñas en estos ejercicios les significará grandes beneficios en un futuro.
Para conseguirlo, es necesario seguir algunas recomendaciones que facilitaran la realización de cualquier actividad de este tipo:
- Como mencionamos anteriormente, los beneficios no son observables en un corto plazo por lo que, es imprescindible, ser constante en la práctica, como toda habilidad, la mejora en su manejo se consigue ejercitándola.
- La práctica hace al maestro y este caso no es una excepción.
- Se recomienda fijar horarios y días para las sesiones de trabajo.
- No todos los niños y niñas responden de la misma forma, algunos lo hacen desde un principio, pero otros se demoran un poco más, pues se les hace un poco extraño y hasta aburrido, incluso, puede que les dé vergüenza, pero tiempo al tiempo.
- Es importante mostrarles las actividades como algo lúdico y diferente, debe ser algo entretenido y novedoso para ellos. Si algún niño muestra resistencia o desinterés, siempre es factible postergar la práctica para otro momento.
- Cada sesión es un mundo nuevo para los niños y niñas por lo que, es posible y recomendado, repetir los ejercicios regularmente, cada ocasión significará nuevos descubrimientos y avances.
- Ten paciencia, este es un proceso largo, las cosas significativamente buenas llevan un tiempo en desarrollarse, valora siempre la participación y compromiso del niño con la actividad.
- Pregúntales como las viven, qué sienten, qué les gusta y qué no. Todo es válido en un contexto como este, lo más importante es brindarles un espacio diferente de aprendizaje y auto conocimiento en el que se sientan seguros y a gusto.
Algunas técnicas y ejercicios para empezar
Tanto en la meditación, como en el mindfulness, la respiración es fundamental, pues es inherente y constante en nosotros. Todas las técnicas de desarrollo de conciencia y concentración, comienzan fijando la atención en la respiración.
Algunos métodos enfocados en niños y niñas pequeños complementan este tipo de ejercicios con un cuento o relato que fija la atención en la respiración.
Ejercicio de respiración inicial
Sentarse en una posición cómoda en un ambiente tranquilo.
Respirando con normalidad se comienza fijando la atención en este proceso, escuchando y sintiendo como entra y sale el aire del cuerpo, intentando seguir todo el flujo de este al interior y después hacia afuera.
Se debe mantener este foco de atención, tanto como sea posible, cada vez que se pierde la concentración y los pensamientos se desvían hacia otras cosas conscientemente volver a dirigir el foco de atención hacia la respiración.
La duración total del ejercicio puede variar, empezando desde periodos cortos de tiempo, para ir aumentado a medida que se consigue un mayor control y nivel de concentración.
Esta actividad puede resultar un poco complicada con niños y niñas muy pequeños por lo que te presentamos otras alternativas para ellos:
- Respira como una rana: Este ejercicio ha ganado mucha aceptación por su eficacia y popularidad en los niños y niñas. Se desprende del libro “Tranquilos y atentos como una rana” de Aline Snel.
En esta actividad se les pide a los niños y niñas que imaginen y se conviertan en ranas, adoptando su posición física. Seguido a esto, se les pide que respiren como si fueran una rana, fijando toda su atención en como su tripa se agrande y achica
con cada inhalación y exhalación. Este juego facilita que cada niño permanezca un periodo de tiempo concentrado absolutamente en su respiración. - Escucha el sonido: Esta actividad consiste en invitar a los niños y niñas a escuchar el sonido de algún instrumento musical o artefacto desde su inicio, hasta su completa desaparición.
Es necesario contar con algún instrumento que emitan sonidos de alta vibración para que, así, su sonido sé mantenga más tiempo sonando en el aire.
Puede utilizarse un cuenco tibetano o una campana, si no se cuenta con ninguno de estos, existen también aplicaciones o videos en internet especiales para el desarrollo de esta actividad. Los sonidos idealmente deben sonar entre 35 y 70 segundos - Respirando con un amigo: Continuando con ejercicios de respiración para niños y niñas, en la siguiente actividad recurriremos a la ayuda de unos de los peluches del niño para que nos ayude. Esto sin duda que le da un matiz más entretenido y lúdico.
Para realizarla el niño debe acotarse de espaldas al suelo y colocar sobre su barriga su peluche preferido o el que tengan a mano. Posteriormente, comenzará a respirar concentrándose en como el peluche se mueve mientras el aire entra y sale de su cuerpo. Al llenar la tripa de aire el peluche subirá, bajando posteriormente cuando el niño lo expulsa. Es importante tener especial cuidado de realizar cada respiración a un ritmo constante y controlado para no mover al peluche de su posición. Esta es una actividad en pareja que ayuda al niño a ser más consciente de su cuerpo y respiración. - Una imaginería: En esta actividad se desarrollará la capacidad imaginativa y de abstracción de los niños y niñas, al mismo tiempo que su concentración.
La idea principal es narrar algún fragmento de un cuento, o inventar uno sobre el cual, los niños y niñas deben ir mentalmente imaginado todo lo que se les está relatando.
El tono de voz debe ser suave y tranquilo y el ritmo pausado.
Es importante incluir en el relato imágenes, colores, sensaciones, texturas, lugares y, cualquier elemento, que permita fomentar la imaginación y el desarrollo abstracto de imágenes y símbolos. La duración puede ser entre 5 a 15 minutos dependiendo del grado de concentración y compenetración que alcancen los niños y niñas. Terminado el relato, se les pedirá que vuelvan a incorporarse y compartan lo que ha vivido e imaginado, promoviendo la expresión y el desarrollo del lenguaje, como un traductor y catalizador de emociones y del pensamiento. - Caminatas conscientes: Una excelente actividad para estas épocas en donde el clima y las condiciones permiten salir a dar paseos es realizar caminatas conscientes. En ellas, la idea es que el niño vaya observando conscientemente lo que está a su alrededor. Para esto, se le puede pedir que busque cosas específicas, o que vaya comentando las diferencias que hay en el lugar en comparación con caminatas de días anteriores.
En momentos de descanso, se puede cerrar los ojos y escuchar y reconocer todos los sonidos que están presentes en el ambiente. Cada una de estas pequeñas tareas irán fortaleciendo su capacidad para fijar su atención y ser conscientes del momento que vive.En resumidas cuentas: La consciencia y la concentración, son herramientas vitales durante las diferentes etapas de la vida. Trabajar en el desarrollo de estas habilidades a temprana edad, significa grandes beneficios a mediano y corto plazo, que generaran estrategias sólidas y saludables para enfrentar cada desafío que la vida proponga. Las mejoras en la calidad de vida son significativas y profundas por lo que, te invitamos a conocer estas técnicas y comenzar junto a tu familia un camino de crecimiento y desarrollo.
Valentina Piermattei
Bárbara Campo Jiménez
Luis Manuel Zamorano
Isabel Parra